Acerca de la Escuela y de su Creadora

Mi nombre es Jenny Soler, siempre he amado enseñar, desde niña tenía un tablero para jugar a ser profesora; luego, en los últimos años de universidad, empecé a cuestionarme muchas cosas de este mundo; como la forma de comer, o por qué la gente perseguía tantos logros materiales pero a la vez no era feliz; e incluso sacrificaban su salud y su vida personal, buscando el “éxito”.

Me gradué de dos carreras en la Universidad de Los Andes: Ingeniería industrial y Matemáticas; allí empecé a ser profesora! y sentí un llamado interno muy fuerte de crear para mí, una vida sin limites mentales y de querer servir a los demás, aliviar el dolor, ayudarles a encontrar sentido y equilibrio en su vida, a tener más alegría, paz interior, salud… pero no sabía cómo lo iba a hacer…

¡Todo ocurre primero dentro de ti!

Además, como entré a la universidad muy jovencita, apenas con quince años, no sabía que estudiar y elegí con base en los consejos de mis familiares y profesores; pero en ese momento, no había conectado aún mi corazón, con mi vocación y desconocía un gran potencial creativo en mi interior:; que fui descubrí\endo al crear escuela, hace catorce años; este ha florecido mucho, me apasiona y me da alegría.

De todas formas, aclaro que agradezco y valoro mucho mi formación en la universidad, gracias a ella he tenido trabajos en empresas y universidades en los que me he formado como persona y entrenado muchas habilidades (entre ellas, las pedagógicas) y creo que sobretodo, la universidad me ayudó a darme cuenta que cualquier persona puede aprender lo que quiera, si se lo propone (graduarme como Matemática, en principio no fue fácil) y tener esa certeza me hace ser una mejor profesora y por otro lado, tener un cerebro que puede integrar sus dos hemisferios: el izquierdo, de la ciencia, la lógica, la estructura, el orden, lo práctico y concreto con el derecho, de la empatía, la creatividad, la intuición, el arte, la conexión con dimensiones espirituales, las capacidades psíquicas…

Si supieras Quién camina a tu lado, sería imposible que pudieras sentir miedo.

Sin planearlo mucho, de manera suave y natural, la vida me fue llevando por caminos para formarme más en temas de transformación interior, nutrición, solución de conflictos, arte, danza oriental… pero sobretodo primero a trabajar en mi propia transformación interior y salud, aplicando todo lo que estaba aprendiendo.

Y así fue tomando forma esta escuela, casi sin darme cuenta, me llegaba mucha inspiración y se abrieron caminos para que tuviera más tiempo de desarrollarla; por ejemplo, por sugerencia de directivos de las universidades en las que trabajé, en principio como profesora de Matemáticas, empecé también a dar clases de danza oriental para mujeres (con enfoque en transformación interior) y a trabajar como consejera, con técnicas no convencionales, en temas del mundo interior de las personas: emociones, traumas, adicciones, duelos, solución de conflictos…

“Todo dolor que se traiga ante nuestra presencia, desaparecerá”

Y además, me impulsaron a escribir libros; el primero fue acerca de pedagogía aplicada en muchos ambientes: familia, amigos, salón de clases… y su poder para transformar la sociedad; publicado en su primera edición por el CESA (escuela de negocios en Bogotá) y luego, en segunda edición internacional, por una editorial alemana: Lap Lambert Academic Publishing (pueden ver todos los libros que he escrito, en la pestaña de la tienda, en el menú principal).

Este apoyo fue una sorpresa para mí y un poco raro, porque dentro de la formalidad de un ambiente académico muy tradicional, pude empezar a enseñar conocimientos y a aplicar técnicas poco convencionales! Pero que han demostrado dar muy buenos resultados “Por sus frutos los conoceréis” dijo Jesús.

La simplicidad es un atributo del Cielo.

Por el camino, me hice vegana (alimentación basada en el reino vegetal) hace doce años, por recomendación médica; debido a un riesgo alto de cáncer; mi cuerpo respondió muy bien a esta alimentación, todos mis síntomas crónicos de inflamación, baja inmunidad, nauseas… desaparecieron, y desde ahí nació en mí un sentimiento de mucha gratitud, admiración y amor por nuestra madre tierra; además, comencé a investigar a fondo la nutrición, comprendiendo que es algo que abarca mucho más que sólo el alimento físico y también empecé a crear mis propias fórmulas de mis alimentos favoritos, en versión vegana y gracias a eso, me di cuenta de lo feliz que me hace el trabajo creativo y de que es algo que vengo a aportar al mundo.

Por otro lado, un punto clave es que la instrucción médica que recibí fue que no bastaba con ser vegana, sino que debía serlo con un enfoque muy natural, libre de ultraprocesados, refinados, colorantes, preservantes, gluten de trigo convencional, saborizantes, transgénicos… y de esa circunstancia nació mi segundo libro y mi primer curso grupal de la escuela, hace diez años: “Nutrición, Amor y Vitalidad en nuestras comidas”, este libro, ahora tiene 360 pgs.

¡La tierra nos cuida!

Con el tiempo, siguiendo la guía interna, su inspiración y fuerza, la escuela fue tomando forma y hace seis años, su logo y nombre, aparecieron en mi mente durante una práctica de interiorización, sin que yo estuviera pensando en eso; recuerdo que vi internamente el diagrama del logo y al tiempo llegó a mi mente un mensaje:

La escuela va a conectar el Cielo con la tierra, entonces tienes la imagen de un trébol, que representa la tierra (lo práctico y concreto, junto con la nutrición), sus hojas con forma de corazón, representan el Amor del Cielo y las chispas que salen simbolizan el fuego del espíritu, la vitalidad, la sabiduría y la luz del conocimiento que libera de las limitaciones y del dolor.

El estado de Gracia es tu estado natural,
por eso cualquier milagro es posible,
de manera sencilla y sin sacrificios.

Con el tiempo, siguiendo la guía interna, su inspiración y fuerza, la escuela fue tomando forma y hace seis años, su logo y nombre, aparecieron en mi mente durante una práctica de interiorización, sin que yo estuviera pensando en eso; recuerdo que vi internamente el diagrama del logo y al tiempo llegó a mi mente un mensaje:

La escuela va a conectar el Cielo con la tierra, entonces tienes la imagen de un trébol, que representa la tierra (lo práctico y concreto, junto con la nutrición), sus hojas con forma de corazón, representan el Amor del Cielo y las chispas que salen simbolizan el fuego del espíritu, la vitalidad, la sabiduría y la luz del conocimiento que libera de las limitaciones y del dolor.

‘“Tal vez vengas con los ojos arrasados en lágrimas,
más óyele decir: “Hermano mío, santo Hijo de Dios,
contempla tu sueño fútil en el que solo algo así podría ocurrir”…

Y saldrás del instante santo riendo,
con tu risa y la de tu hermano unida a la de Él” 
Un Curso de Milagros, capítulo 27, VIII – 9- 6

La verdad, siento que yo sólo transmito y estructuro algo que me están inspirando, no me imaginaba crear tantos cursos, servicios, libros… fueron apareciendo,las ideas en mi mente, sin buscarlas; siento que es la amorosa guía celestial y la sigo!

Y como estamos concretando en la tierra, información para tener una vida como en el Cielo, los cursos y servicios están conectados unos con otros y son experiencias prácticas, no sólo para la mente sino también a nivel del corazón; a través de las cuales, los alumnos, según el área de interés de cada uno, comprueban por sí mismos (no se trata de creer, sino de aplicar y verificar si la información funciona o no):

● La protección y cuidado de la madre tierra, por medio de “alimentos tesoro” que nos ofrece; reflejando el Amor y la voluntad del Padre celestial (la fuerza creadora o como lo quieran llamar) de que estemos sanos y con mucha vitalidad!
● Que toda situación, por compleja que parezca, tiene solución y siempre es posible pasar del infierno al cielo, apoyándonos en la fuerza y sabiduría del Cielo y en nuestra esencia creadora, semejante a la de nuestro creador.
● Que los milagros son naturales y posibles para todos.
● Que conozcan su poder interior  y expresen lo que realmente son, su esencia Divina (no somos el cuerpo); poder sentirla y reconocerla desde el corazón, más allá de una teoría, o de algo meramente racional.
● Que nunca estamos solos, siempre podemos contar con nuestro Amoroso Padre Celestial / Fuerza creadora, para lo que necesitemos: incluso Él sabe lo que necesitamos, antes de que le pidamos y tiene todo el poder y buena voluntad para resolver cualquier situación o necesidad que pongamos en sus manos.

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